Fechas:
Enero – Febrero 2026.
Comentario:
La esclerosis múltiple remitente recurrente provoca episodios de recaídas, seguidos de periodos de recuperación. Durante los episodios de brotes, las personas con EM pueden experimentar síntomas muy variados y distintos en cada caso.
La esclerosis múltiple se puede manifestar de diferentes maneras y la forma en la que afecta a las personas también varían en función de cada caso. Uno de estos tipos es la esclerosis múltiple remitente recurrente, que se caracteriza por producirse en forma de brotes o recaídas. En general, las recaídas implican un empeoramiento de los síntomas y se siguen de un periodo de recuperación, conocido como remisión.
Aunque es cierto que las capacidades no empeoran entre recaídas, sí que es posible que se deterioren después de cada brote. Es decir, a medida que pasa el tiempo, al organismo le cuesta más reparar los daños que causan los rebrotes.
La esclerosis remitente-recurrente es la forma más común con la que la EM se empieza a manifestar. La única excepción son aquellas personas diagnosticadas con EM primaria progresiva, que suponen un 15% del total.
Los
síntomas más habituales de la esclerosis múltiple remitente recurrente
Las recaídas se definen como «la aparición de nuevos síntomas o la reaparición de algunos síntomas antiguos durante un periodo de 24 horas o más».
Los signos más comunes de la esclerosis múltiple remitente recurrente son:
Fatiga
La fatiga es uno de los síntomas más comunes de la esclerosis múltiple y puede aparecer en cualquier estadio de la enfermedad. Se manifiesta como una sensación de cansancio intenso que dificulta las tareas cotidianas. Normalmente, empeora al final del día y cuando suben las temperaturas, aunque existen algunos hábitos que pueden ayudar a mitigar sus efectos.
Aunque es cierto que las capacidades no empeoran entre recaídas, sí que es posible que se deterioren después de cada brote.
Problemas
de visión
Aproximadamente 1 de cada 4 casos de EMRR se detecta a partir de una neuritis óptica. Se trata de una inflamación que daña el nervio óptico de uno de los dos ojos y que puede ser el primer síntoma de la esclerosis múltiple.
En estos casos, se puede experimentar:
· Pérdida temporal de la visión del ojo afectado, que puede durar entre días y semanas.
· Dolor ocular que empeora al mover el ojo.
· Destellos de luz al mover el ojo.
· Daltonismo.
En algunas ocasiones los problemas pueden afectar los dos ojos y algunos episodios más avanzados pueden producir visión doble o movimientos involuntarios.
Problemas
de sensibilidad
Otro signo físico que se puede dar en la EM remitente-recurrente son las alteraciones de la sensibilidad. Se pueden manifestar de maneras distintas: entumecimiento, ardor, hormigueo, picor o hipersensibilidad en la piel y pueden afectar distintas partes del cuerpo, desde el tronco hasta las extremidades. Estas alteraciones pueden ser molestas, aunque no acostumbran a alargarse más de algunos días.
Debilidad
muscular y espasmos
La sensación de debilidad en las extremidades es un síntoma común de la EM y está muy vinculada con la fatiga. Más allá de esto, los músculos también pueden experimentar espasticidad, una rigidez que dificulta la acción de mover o doblar una extremidad y que también es frecuente en personas con esclerosis. Esta alteración muscular puede ser leve y aparecer de forma ocasional o puede ser más severa y dificultar determinadas actividades cotidianas.
Problemas
cognitivos
En algunas ocasiones, las personas con esclerosis múltiple pueden notar dificultades a la hora de articular pensamientos, aprender y recordar cosas o hacer planes y organizar información. Este tipo de síntomas se conocen como disfunciones cognitivas y pueden implicar manifestaciones como:
Lentitud
para procesar mucha información o hacer más de una tarea a la vez.
Reducción
de la capacidad de atención.
Trabas
con las palabras.
Problemas
para comprender y procesar información visual como la interpretación de mapas.
De todas formas, estos síntomas no son exclusivos de la EM y los pueden producir otras afecciones como la ansiedad o la depresión.
Alteración
del estado de ánimo y la salud mental
Más allá de los síntomas físicos, la esclerosis múltiple también puede provocar algunos trastornos del estado de ánimo, como periodos de depresión. De todas formas, no está claro que estas afecciones tengan una relación directa con la EM o si son resultado del estrés que supone vivir con una enfermedad crónica. En este sentido, la incertidumbre y la impredecibilidad de la EM también puede derivar en episodios de ansiedad.
En algunas ocasiones esporádicas, las personas con esclerosis múltiple pueden vivir cambios de humor rápidos e intensos, con brotes de tristeza o enfado sin motivo aparente.
Incontinencia
Algunas personas con esclerosis múltiple pueden tener problemas para controlar la vejiga, ya que la EM puede interferir en las señales que el cerebro envía al resto del cuerpo. Esto puede afectar al sistema urinario y provocar síntomas como:
Necesidad
de orinar con más frecuencia o durante la noche.
Aparición
de necesidades urgentes y repentinas que, a veces, provocan pérdidas.
Dificultades
para vaciar la vejiga del todo.
Infecciones
recurrentes del tracto urinario.
Problemas
de equilibrio
La
debilidad muscular, los problemas de coordinación o los de visión son algunos
de los síntomas de la EM que pueden provocar falta de equilibrio y dificultades
para andar.
La esclerosis múltiple (EM) recurrente es una enfermedad progresiva que causa daño al sistema nervioso central (SNC). Las personas tienen diferentes experiencias con la EM recurrente. Las diversas formas en que los síntomas podrían evolucionar se han utilizado para describir algunas formas diferentes de EM recurrente.
Formas
de EM recurrente
Síndrome
clínicamente aislado (SCA): El SCA es el primer episodio de síntomas
neurológicos causados por inflamación y daño a la mielina en el sistema
nervioso central. El episodio debe durar al menos 24 horas para ser considerado
SCA. Aunque es característico de la esclerosis múltiple, no cumple los
criterios suficientes para un diagnóstico de EM. Las personas que presentan SCA
podrían desarrollar EM recurrente o no.
EM
recurrente remitente (EMRR): Esta es la forma más común de EM. Las personas con
EMRR tienen ataques definidos de síntomas neurológicos nuevos o que aumentan.
Estos ataques se conocen como recaídas (o exacerbaciones) y son seguidos por
períodos de recuperación llamados “remisión”. Mientras se está en remisión, los
síntomas podrían continuar y volverse permanentes, o desaparecer. Durante la
remisión, no hay una progresión evidente de la enfermedad.
EM
progresiva secundaria activa (EMPS): La EM recurrente puede convertirse en
EMPS, una condición en la cual la enfermedad tiende a progresar de manera más
constante. El hecho de que la EMPS esté activa significa que aún podrías
experimentar recaídas.
La
Esclerosis Múltiple Recurrente-Remitente (EMRR) en 2026 se caracteriza por el
desarrollo de terapias más avanzadas, destacando el fenebrutinib de Roche, un
inhibidor de la BTK que demostró reducir brotes, con más resultados clave de
Fase III (FENhance 1) previstos para el primer semestre de 2026. Además, se
están investigando nuevas opciones como el Frexalimab y se han identificado
biomarcadores para mejorar el diagnóstico de la inflamación cerebral.
Avances
y panorama en 2026:
Innovación
Terapéutica: El fenebrutinib está posicionándose como un tratamiento prometedor
para la EMRR, mostrando eficacia superior en la reducción de brotes frente a la
teriflunomida.
Investigación
en Fase III: Los resultados del estudio FENhance 1, que proporcionarán datos
completos adicionales, se esperan para la primera mitad de 2026, lo que
impulsará la presentación conjunta de datos a las autoridades regulatorias.
Nuevos
Ensayos: Están en marcha ensayos clínicos de Fase III para el frexalimab,
enfocado en pacientes de 18 a 55 años con EMRR, buscando alternativas de
tratamiento.
Diagnóstico
y Marcadores: Investigaciones a inicios de 2026 han permitido identificar un
nuevo biomarcador vinculado a la inflamación cerebral.
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