domingo, 13 de septiembre de 2026

MORRA DE LECHUGALES (2.444 m) y MAS CUMBRES.

 

Fecha: 11-08-2007.

Lugar: Macizo Oriental Picos de Europa.

Desnivel: +1.495 m.


Comentario:

Sirva este post para recordar la ruta que me pegué junto a un par de amigos y que nos serviría a los tres para ascender a la máxima altura del Macizo Oriental de Picos de Europa y que estaba marcada por la cumbre de la Morra de Lechugales (2.444 m) así que empiezo con la crónica de este día.

Comenzaba esta jornada esperando a que me vinieran a recoger ya que en este día no lo llevaría.

 

Me levantaría a las 05h de esta mañana que se preveía soleada aunque luego…¡Vaya! Como se estropearía el día, reuniéndome con los colegas en el coche a las 05h45.

Empezaríamos a caminar a las 07k45 desde el Jito de Escarandi (1.320 m) en un día precioso de verano como muestra la siguiente imagen pero que ya anticipo que luego cómo se estropearía y de qué forma. 


La primera parte de la ruta iba a consistir en una marcha por una pista que recorrería mucho a lo largo de estos años y que tenía como primer objetivo la zona del refugio del Casetón de Andara situado a una altitud de unos 1.725 y que la superaríamos tras una marcha tranquila de aproximadamente una hora.

Nos acercaríamos un momento hasta el refugio y a continuación ya seguiríamos por encima del mismo hasta enlazar con la pista que nos iba a ir elevando metro tras metro hasta alcanzar el Collado del Mojón (2.204 m).

Imágenes tomadas durante el ascenso hasta dicho collado…

Por detrás nuestro la Pica del Mancodiu (1.999 m).3036


Mis acompañantes en esta jornada, Chefi e Iván. 


Chefi y por detrás dicha Pica del Mancodiu (1.999 m). 


La pista por la que habíamos tenido que ascender. 


Acometiendo estos dos colegas la subida por la ladera de la primera cima del día, la Rasa de la Inagotable (2.284 m), cumbre que no tiene ninguna complicación para cualquier senderista o montañero que esté acostumbrado a caminar por este tipo de terrenos. 


Los tres en la cumbre (2.284 m). 


Desde esta cumbre tendríamos espectaculares vistas panorámicas en los 360 º, algunas como por ejplo…

El Pico de la Junciana (2.267 m) situado al Este de la cumbre que acabábamos de alcanzar.


Más el este de esta cumbre, otras dos también de fácil acceso, hablo de simplemente caminar, a la drcha el Pico San Carlos o Sagrado Corazón (2.212 m) y en cuya zona inferior se celebra una conocida romería a la que pude asistir todavía el año pasado. A su izda otra cumbre que también conozco, el Pico Samelar (2.237 m), también bastante asequible (estoy hablando de que no ofrecen dificultades salvo las del desnivel a superar desde el Jito de Escarandi, (1.000 m aprox se si cuenta con algún ascenso de más y su posterior descenso a través de la Collado Trasmancodiu).  


Y para el Oeste, el núcleo duro de este tercer macizo de los Picos de Europa, el Macizo Oriental, el más fácil de caminar diría yo de los Picos de Europa (para allá nos íbamos a encaminar a continuación). 




Puntualizar antes de continuar con la crónica de este día que a lo largo de todo este tramo de ascenso iríamos viendo los restos de los respiraderos de las minas abandonadas de este macizo, el macizo minero de Picos de Europa.

Continuamos entonces así que tras estar en “la Rasa” un rato tomando fotos y disfrutando de las vistas, íbamos a reiniciar la marcha para subir seguidamente la segunda cumbre del día, el llamado Grajal de Abajo (2.248 m) y en donde tomaría la siguiente imagen de la cumbre que acabábamos de abandonar.


Un par de imágenes en esta cumbre…

Vistas hacia el Norte… 


Con Iván en la segunda cumbre de la jornada. 


Tras abandonar esta cima la marcha continuaría para aproximarnos a la Pica del Jierru (2.424 m) y que constituiría la tercera cumbre que subiríamos en este día.

El itinerario hasta esta cima iba a mezclar zonas bastante fáciles de caminar con alguna otra un tanto incómoda para avanzar “con soltura” pero que no nos ofrecería dificultades para los tres.

Vista hacia atrás de la zona de donde veníamos. 


Seguíamos ascendiendo.


Hacia al norte y por debajo de nosotros. 


Tras llegar a la base de dicha cumbre acometeríamos al ascenso sin problemas para alcanzar la misma por encima de los 2.400 m y que nos iba a proporcionar extraordinarias vistas hacia una parte del Macizo Central de Picos (el más grande de los tres) y algunas de las pistas que en algún momento se utilizaron para el transportes de los minerales extraídos en “Picos”. 


Un par de imágenes obtenidas en esta cumbre.  




Tras disfrutar de las vistas ya descenderíamos a la cumbre conocida como Los Picos del Jierru (2.422 m) y que subiríamos a la vuelta.

En estos momentos nos encontraríamos con un grupo de tres montañeros en el que uno de ellos nos animaría a continuar hasta la Morra de Lechugales (2.444 m), máxima altura de este macizo.

Haríamos caso de la proposición de dicho montañero y eso sería lo que haríamos, ir en busca de esta cumbre por un terreno en el que tengo anotado en la libreta que me parecería “un poco rollo” el caminar.

Llegaríamos a la base de dicha cumbre y a su famosa chimenea, catalogada con un grado III (o III -) de dificultad en la escala clásica de escalada y montañismo.

Se trataba de un tramo vertical de entre 4 y 6 metros de altura que en la actualidad suele contar con una cuerda o cadena fija para facilitar el agarre y aumentar lógicamente la seguridad (en aquel año no existía tal ayuda para ascender ni destrepar, momento que suele ser más complicado de los dos debido a la falta de visibilidad para poner los pies.

El problema no era tanto para subir como para bajar así que en este orden, Iván, Chefi y este menda realizaríamos esta subida vertical que tengo que reconocer que me costaría un poco pero que solventaría al final.

Un par de imágenes de Iván en la subida. 




En la cumbre de la Morra Lechugales (2.444 m).  




Vistas desde la cumbre. 


En la cumbre estaríamos fotos mientras algunos montañeros seguían llegando así que optamos por ir bajando, realizando el descenso por este orden, Ivan, este menda y finalmente Chefi.

En mi caso, Iván veríamos que parecía el más lanzado de los tres o por lo menos esa es la impresión que tengo en la actualidad sobre aquel día y me iría orientando sobre donde tenía que ir poniendo los pies. De esta manera llegaría sano y salvo a terreno seguro mientras me apartaba unos metros para inmortalizar el descenso que realizaría Chefi (ayudado en cierta manera por Iván) y que pongo a continuación en estas tres imágenes que siguen.






A continuación nos iríamos a por la última cumbre del día, los Picos del Jierru (2.422 m) en donde pararíamos a comer algo y a beber ya que estábamos algo sedientos.

Imagen desde la cima observando parte de la zona que habíamos superado para llegar hasta estas dos últimas cumbres que acabo de mencionar. 


Una cumbre que algún año después ascendería, la Silla del Caballo Cimero (2.436) en una extraordinaria e inolvidable ruta (que expondré cuando pueda) por todas las sensaciones que obtendría (físicas y mentales) que al final son el objetivo de esta afición a la montaña que he mantenido durante estas últimas décadas. 


Descenderíamos y ascenderíamos de nuevo a la Pica del Jierru para acometer la bajada por su cara Oeste camino de la Collada del Valdominguero.

En mi caso me separaría algo de ellos durante el descenso y realizaría el mismo por un terreno (según anotaciones) un tanto escabroso mientras que ellos dos lo harían por la ruta de descenso “más normal” según mis anotaciones (confirmaría algún año después en una ruta de ascenso por esta parte a esta cumbre que acabábamos de abandonar mis impresiones sobre esto que digo).

En mi caso descendería algo más de lo aconsejado por lo que tendría que recuperar subiendo de nuevo los metros que me separaban de ellos dos.

A mi espalda la Pica del Jierru (2.422 m) y el terreno por el que había y habíamos descendido. 




Una vez en la Collada del Caldomiguero (2.144 m) nos encaminaríamos directamente hacia el Pozo de Andara por un terreno bastante caótica por momentos.

Tengo que reconocer que este tramo de la ruta no me gustaría nada ya que no estaba muy acostumbrado a transitar por este tipo de terrenos plagado de piedras y rocas. En todo momento iría por detrás de ellos ya que se notaba desde atrás que se les daba mucho mejor que a este menda el avanzar con cierta facilidad. Aparte de mis dificultades para el avance notaría en estos momentos como algunos pinchazos en la rodilla aparecían por momentos tengo que añadir.

Llegaríamos entonces al Pozo de Andara o Lago de Andara donde encontraríamos una pista que nos y me facilitaría mucho más el descenso hacia el coche.

Vista hacia el terreno por el que habíamos tenido que descender. 


Avanzando hacia el Pozo de Andara. 




En este momento del descenso desde la collada hasta el pozo el cielo se iría nublando muy mucho mientras oíamos oyendo en nuestro descenso el sonido de los truenos mientras algunas gotas iban llegando a nuestra altura.

Una vez en la pista llegaríamos al Casetón de Andara donde tendría que ponerme el chubasquero ante el estado del cielo. Pararíamos un momento en el refugio para proseguir con el descenso ya por pista cómoda en donde avanzaríamos algo menos de una hora para llegar al coche situado en el lugar donde lo habíamos dejado por la mañana.

Decir que en esta última hora torcería el tobillo de forma muy brusca por lo que tuve que extremar “un tanto” las precauciones para descender con seguridad, retrasándome algunos metros sobre los compañeros de caminata de este día.

Decir que en el momento de llegar al coche el cielo el tobillo se resentiría algo más de la cuenta aunque sí que es verdad que no llegaría muy cansado para el pedazo de ruta que nos habíamos marcado.

El estado del cielo que presentaba el cielo al pillar el coche era el siguiente… 






E imágenes sacadas desde dentro del coche por la zona de Poncebos. 




Para finalizar esta crónica decir que tengo algunas anotaciones sobre las impresiones que tuve sobre los tres, como por ejplo que Chefi andaba como un rebeco entre las piedras, tanto para subir como para bajar, Iván también que andaba muy bien y yo bien para subir a mi ritmo constante pero mal en las bajadas.

Ruta estrella que junto a la del Teide podía considerar  hasta el momento la del año así que muy satisfecho por haberla podido completar y aparte por haber podido ascender la máxima altura del Macizo Oriental de Picos.

En cuanto algunos datos numéricos decir que saldríamos a las 07h45 y llegaríamos al coche a las 18h30, reflejando un desnivel para la ruta de +1495 m aunque yo creo y como suele ser mi costumbre suelo quedarme algo corto en cuanto a los desnivel que pongo.

Añadir también que esa tarde y debido a la tormenta con rayos y truenos, dos personas serían las que sufrirían las peores consecuencias resultando una de ella en la llamada Brecha de los Cazadores.

En resumen… Ruta muy especial, en muy buena compañía y que recuerdo con grato recuerdo y ahora más que ese tipo de itinerarios y de dificultad aunque sea similar han desaparecido de las posibilidades físicas que tengo en la actualidad y que por supuesto tendré en un futuro.



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