Fecha:
11-08-2007.
Lugar:
Macizo Oriental Picos de Europa.
Desnivel:
+1.495 m.
Comentario:
Sirva
este post para recordar la ruta que me pegué junto a un par de amigos y que nos
serviría a los tres para ascender a la máxima altura del Macizo Oriental de
Picos de Europa y que estaba marcada por la cumbre de la Morra de Lechugales
(2.444 m) así que empiezo con la crónica de este día.
Comenzaba
esta jornada esperando a que me vinieran a recoger ya que en este día no lo
llevaría.
Me
levantaría a las 05h de esta mañana que se preveía soleada aunque luego…¡Vaya!
Como se estropearía el día, reuniéndome con los colegas en el coche a las
05h45.
Empezaríamos
a caminar a las 07k45 desde el Jito de Escarandi (1.320 m) en un día precioso
de verano como muestra la siguiente imagen pero que ya anticipo que luego cómo
se estropearía y de qué forma.
La
primera parte de la ruta iba a consistir en una marcha por una pista que
recorrería mucho a lo largo de estos años y que tenía como primer objetivo la
zona del refugio del Casetón de Andara situado a una altitud de unos 1.725 y
que la superaríamos tras una marcha tranquila de aproximadamente una hora.
Nos
acercaríamos un momento hasta el refugio y a continuación ya seguiríamos por
encima del mismo hasta enlazar con la pista que nos iba a ir elevando metro
tras metro hasta alcanzar el Collado del Mojón (2.204 m).
Imágenes
tomadas durante el ascenso hasta dicho collado…
Por
detrás nuestro la Pica del Mancodiu (1.999 m).3036
Mis
acompañantes en esta jornada, Chefi e Iván.
Chefi
y por detrás dicha Pica del Mancodiu (1.999 m).
La
pista por la que habíamos tenido que ascender.
Acometiendo
estos dos colegas la subida por la ladera de la primera cima del día, la Rasa
de la Inagotable (2.284 m), cumbre que no tiene ninguna complicación para
cualquier senderista o montañero que esté acostumbrado a caminar por este tipo
de terrenos.
Los
tres en la cumbre (2.284 m).
Desde
esta cumbre tendríamos espectaculares vistas panorámicas en los 360 º, algunas
como por ejplo…
El
Pico de la Junciana (2.267 m) situado al Este de la cumbre que acabábamos de
alcanzar.
Más
el este de esta cumbre, otras dos también de fácil acceso, hablo de simplemente
caminar, a la drcha el Pico San Carlos o Sagrado Corazón (2.212 m) y en cuya
zona inferior se celebra una conocida romería a la que pude asistir todavía el
año pasado. A su izda otra cumbre que también conozco, el Pico Samelar (2.237
m), también bastante asequible (estoy hablando de que no ofrecen dificultades
salvo las del desnivel a superar desde el Jito de Escarandi, (1.000 m aprox se
si cuenta con algún ascenso de más y su posterior descenso a través de la
Collado Trasmancodiu).
Y
para el Oeste, el núcleo duro de este tercer macizo de los Picos de Europa, el
Macizo Oriental, el más fácil de caminar diría yo de los Picos de Europa (para
allá nos íbamos a encaminar a continuación).
Puntualizar
antes de continuar con la crónica de este día que a lo largo de todo este tramo
de ascenso iríamos viendo los restos de los respiraderos de las minas abandonadas
de este macizo, el macizo minero de Picos de Europa.
Continuamos
entonces así que tras estar en “la Rasa” un rato tomando fotos y disfrutando de
las vistas, íbamos a reiniciar la marcha para subir seguidamente la segunda
cumbre del día, el llamado Grajal de Abajo (2.248 m) y en donde tomaría la
siguiente imagen de la cumbre que acabábamos de abandonar.
Un
par de imágenes en esta cumbre…
Vistas
hacia el Norte…
Con
Iván en la segunda cumbre de la jornada.
Tras
abandonar esta cima la marcha continuaría para aproximarnos a la Pica del
Jierru (2.424 m) y que constituiría la tercera cumbre que subiríamos en este
día.
El
itinerario hasta esta cima iba a mezclar zonas bastante fáciles de caminar con
alguna otra un tanto incómoda para avanzar “con soltura” pero que no nos
ofrecería dificultades para los tres.
Vista
hacia atrás de la zona de donde veníamos.
Seguíamos
ascendiendo.
Hacia
al norte y por debajo de nosotros.
Tras
llegar a la base de dicha cumbre acometeríamos al ascenso sin problemas para
alcanzar la misma por encima de los 2.400 m y que nos iba a proporcionar
extraordinarias vistas hacia una parte del Macizo Central de Picos (el más
grande de los tres) y algunas de las pistas que en algún momento se utilizaron
para el transportes de los minerales extraídos en “Picos”.
Un
par de imágenes obtenidas en esta cumbre.
Tras
disfrutar de las vistas ya descenderíamos a la cumbre conocida como Los Picos
del Jierru (2.422 m) y que subiríamos a la vuelta.
En
estos momentos nos encontraríamos con un grupo de tres montañeros en el que uno
de ellos nos animaría a continuar hasta la Morra de Lechugales (2.444 m),
máxima altura de este macizo.
Haríamos
caso de la proposición de dicho montañero y eso sería lo que haríamos, ir en
busca de esta cumbre por un terreno en el que tengo anotado en la libreta que
me parecería “un poco rollo” el caminar.
Llegaríamos
a la base de dicha cumbre y a su famosa chimenea, catalogada con un grado III
(o III -) de dificultad en la escala clásica de escalada y montañismo.
Se
trataba de un tramo vertical de entre 4 y 6 metros de altura que en la
actualidad suele contar con una cuerda o cadena fija para facilitar el agarre y
aumentar lógicamente la seguridad (en aquel año no existía tal ayuda para
ascender ni destrepar, momento que suele ser más complicado de los dos debido a
la falta de visibilidad para poner los pies.
El
problema no era tanto para subir como para bajar así que en este orden, Iván,
Chefi y este menda realizaríamos esta subida vertical que tengo que reconocer
que me costaría un poco pero que solventaría al final.
Un
par de imágenes de Iván en la subida.
En
la cumbre de la Morra Lechugales (2.444 m).
Vistas
desde la cumbre.
En
la cumbre estaríamos fotos mientras algunos montañeros seguían llegando así que
optamos por ir bajando, realizando el descenso por este orden, Ivan, este menda
y finalmente Chefi.
En
mi caso, Iván veríamos que parecía el más lanzado de los tres o por lo menos
esa es la impresión que tengo en la actualidad sobre aquel día y me iría
orientando sobre donde tenía que ir poniendo los pies. De esta manera llegaría
sano y salvo a terreno seguro mientras me apartaba unos metros para
inmortalizar el descenso que realizaría Chefi (ayudado en cierta manera por
Iván) y que pongo a continuación en estas tres imágenes que siguen.
A
continuación nos iríamos a por la última cumbre del día, los Picos del Jierru
(2.422 m) en donde pararíamos a comer algo y a beber ya que estábamos algo
sedientos.
Imagen
desde la cima observando parte de la zona que habíamos superado para llegar
hasta estas dos últimas cumbres que acabo de mencionar.
Una
cumbre que algún año después ascendería, la Silla del Caballo Cimero (2.436) en
una extraordinaria e inolvidable ruta (que expondré cuando pueda) por todas las
sensaciones que obtendría (físicas y mentales) que al final son el objetivo de
esta afición a la montaña que he mantenido durante estas últimas décadas.
Descenderíamos
y ascenderíamos de nuevo a la Pica del Jierru para acometer la bajada por su
cara Oeste camino de la Collada del Valdominguero.
En
mi caso me separaría algo de ellos durante el descenso y realizaría el mismo
por un terreno (según anotaciones) un tanto escabroso mientras que ellos dos lo
harían por la ruta de descenso “más normal” según mis anotaciones (confirmaría
algún año después en una ruta de ascenso por esta parte a esta cumbre que
acabábamos de abandonar mis impresiones sobre esto que digo).
En
mi caso descendería algo más de lo aconsejado por lo que tendría que recuperar
subiendo de nuevo los metros que me separaban de ellos dos.
A mi espalda la Pica del Jierru (2.422 m) y el terreno por el que había y habíamos descendido.
Una
vez en la Collada del Caldomiguero (2.144 m) nos encaminaríamos directamente
hacia el Pozo de Andara por un terreno bastante caótica por momentos.
Tengo
que reconocer que este tramo de la ruta no me gustaría nada ya que no estaba
muy acostumbrado a transitar por este tipo de terrenos plagado de piedras y
rocas. En todo momento iría por detrás de ellos ya que se notaba desde atrás
que se les daba mucho mejor que a este menda el avanzar con cierta facilidad.
Aparte de mis dificultades para el avance notaría en estos momentos como
algunos pinchazos en la rodilla aparecían por momentos tengo que añadir.
Llegaríamos
entonces al Pozo de Andara o Lago de Andara donde encontraríamos una pista que
nos y me facilitaría mucho más el descenso hacia el coche.
Vista
hacia el terreno por el que habíamos tenido que descender.
Avanzando
hacia el Pozo de Andara.
En
este momento del descenso desde la collada hasta el pozo el cielo se iría
nublando muy mucho mientras oíamos oyendo en nuestro descenso el sonido de los
truenos mientras algunas gotas iban llegando a nuestra altura.
Una
vez en la pista llegaríamos al Casetón de Andara donde tendría que ponerme el
chubasquero ante el estado del cielo. Pararíamos un momento en el refugio para
proseguir con el descenso ya por pista cómoda en donde avanzaríamos algo menos
de una hora para llegar al coche situado en el lugar donde lo habíamos dejado
por la mañana.
Decir
que en esta última hora torcería el tobillo de forma muy brusca por lo que tuve
que extremar “un tanto” las precauciones para descender con seguridad,
retrasándome algunos metros sobre los compañeros de caminata de este día.
Decir
que en el momento de llegar al coche el cielo el tobillo se resentiría algo más
de la cuenta aunque sí que es verdad que no llegaría muy cansado para el pedazo
de ruta que nos habíamos marcado.
El
estado del cielo que presentaba el cielo al pillar el coche era el siguiente…
E
imágenes sacadas desde dentro del coche por la zona de Poncebos.
Para
finalizar esta crónica decir que tengo algunas anotaciones sobre las
impresiones que tuve sobre los tres, como por ejplo que Chefi andaba como un
rebeco entre las piedras, tanto para subir como para bajar, Iván también que
andaba muy bien y yo bien para subir a mi ritmo constante pero mal en las
bajadas.
Ruta
estrella que junto a la del Teide podía considerar hasta el momento la del año así que muy satisfecho
por haberla podido completar y aparte por haber podido ascender la máxima
altura del Macizo Oriental de Picos.
En
cuanto algunos datos numéricos decir que saldríamos a las 07h45 y llegaríamos
al coche a las 18h30, reflejando un desnivel para la ruta de +1495 m aunque yo
creo y como suele ser mi costumbre suelo quedarme algo corto en cuanto a los desnivel
que pongo.
Añadir
también que esa tarde y debido a la tormenta con rayos y truenos, dos personas
serían las que sufrirían las peores consecuencias resultando una de ella en la
llamada Brecha de los Cazadores.
En
resumen… Ruta muy especial, en muy buena compañía y que recuerdo con grato
recuerdo y ahora más que ese tipo de itinerarios y de dificultad aunque sea
similar han desaparecido de las posibilidades físicas que tengo en la
actualidad y que por supuesto tendré en un futuro.
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