martes, 7 de junio de 2016

FALLECIMIENTO DE MUHAMMAD ALI.



Día: 03-06-2016.

Comentario:
En este día iba a tener lugar el fallecimiento de unos de los grandes deportistas del siglo XX y por el que siempre había sentido admiración, no solo por su faceta deportiva sino por tratarse de unos de los grandes defensores de la marginación que durante muchos años había sufrido la raza negra en EEUU como también por estar en contra de la Guerra de Vietnam, así que este post es un poco homenaje a dicha figura.


Enlace biografía…


Muhammad Ali o Mohamed Ali, nacido Cassius Marcellus Clay, Jr. (Louisville, Kentucky, 17 de enero de 1942-Scottsdale,Arizona, 3 de junio de 2016 ) fue un boxeador estadounidense, considerado el mejor de todos los tiempos, o uno de los más destacados. 
Fue una figura social de enorme influencia en su generación, en la política y en las luchas sociales o humanitarias a favor de los afroamericanos y del islam.
En su etapa amateur, logró la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y, como profesional, ganó el título decampeón indiscutido de la categoría de los pesos pesados en 1964 a la edad de veintidós años, el cual recobraría diez años después. 
En 1978, consiguió otro cetro de campeón, lo que le convirtió en el primer boxeador en ostentar en tres ocasiones un título mundial en dicha categoría.
Se caracterizó por su estilo de boxeo alejado de la técnica tradicional, aunque era un conocedor del deporte y de sus contrincantes.
Fue dirigido la mayor parte de su carrera por el entrenador Angelo Dundee, y sostuvo memorables combates contra los más renombrados pugilistas de su tiempo, como Sonny Liston, Joe Frazier, George Foreman y Ken Norton. 
Seis de sus peleas han sido consideradas como las mejores del año por la revista The Ring. 
Vertía tanto opiniones claramente irreverentes sobre sus oponentes, como acertados pronósticos de sus contiendas.

Fuera del cuadrilátero, Muhammad Ali se erigió como una figura con influencia social desde los años 1960 cuando se opuso a su reclutamiento por parte de las fuerzas armadas de su país durante la Guerra de Vietnam. 
Se declaró objetor de conciencia, pese al rechazo de los defensores del nacionalismo estadounidense.4 
Formó parte de la organización religiosa de la Nación del Islamy, aunque se ganó detractores por su conducta independiente de los estereotipos sobre los afroamericanos, a partir de los años 1970 consiguió el respeto como figura deportiva de renombre mundial, en especial tras su pelea contra George Foreman. 
En el ocaso de su carrera, empezó a dar muestras de desgaste físico; después de su retiro padeció la enfermedad de Parkinson.
Entre numerosos reconocimientos recibió la Medalla Presidencial de la Libertad; el ingreso al Salón Internacional de la Fama del Boxeo; el título de «Rey del Boxeo» por parte del Consejo Mundial de Boxeo; y «Deportista del Siglo XX» por Sports Illustrated y la BBC, entre otros.

Algunas entrevistas…









La noticia de su fallecimiento en algún medio de comunicación…


Muhammad Ali, uno de los mayores deportistas del siglo XX, un hombre que se inventó varias veces a sí mismo y reflejó los traumas y conflictos de los Estados Unidos de su época, murió este viernes en un hospital en Phoenix (Arizona) a los 74 años tras ser ingresado esta semana. El boxeador llevaba 32 años batallando contra la enfermedad de Parkinson, un desorden del sistema nervioso que afecta al movimiento.

Con Ali desaparece más que un miembro del panteón de los deportes norteamericano, tres veces campeón mundial de los pesos pesados y oro olímpico a los 18 años: desaparece un icono de este país, una de estas figuras que sirve para explicar qué significa ser estadounidense, un hombre controvertido cuya trayectoria, desde los desgarros sociales de los años sesenta a la llegada de un afroamericano a la Casa Blanca en 2009, define la historia reciente de EE UU.

Muhammad Ali (o Mohamed Ali) no era estrictamente un político, ni un activista, pero su influencia fuera del cuadrilátero desborda la de cualquier otro deportista de su tiempo. El impacto de sus gestos —su conversión al Islam, su rechazo a luchar en Vietnam— es comparable al de los discursos de Martin Luther King, o las manifestaciones masivas contra la guerra. Ali es un espejo, incómodo muchas veces, pero afinado, de los Estados Unidos de su tiempo.
Pese a el declive de su salud, hasta el final no dejó de intervenir en el debate público. En diciembre, después de que el candidato republicano a la Casa Blanca Donald Trump anunciara su plan para vetar la entrada a Estados Unidos de musulmanes, Ali dijo: “Nosotros, como musulmanes, debemos enfrentarnos a quienes quieren usar el islam para imponer su agenda personal”.
“Muhammad Ali fue El Más Grande. Y punto”, dijo el presidente Barack Obama en un comunicado. Obama guarda unos guantes del boxeador en su estudio privado, junto al despacho oval de la Casa Blanca. “Muhammad Ali sacudió el mundo. Y gracias a esto el mundo es mejor. Todos somos mejores”.
Un portavoz de la familia explicó que Ali murió a las 21.10, hora local, por un choque séptico provocado por causas naturales no especificadas.  El funeral será el viernes 10 de junio en su ciudad natal, Louisville (Kentucky). En la ceremonia está previsto que hablen el expresidente Bill Clinton, el actor Billy Cristal y el periodista Bryant Gumbel.
Ali, nacido con el nombre de Cassius Clay en 1942, fue un negro golpeado por las humillaciones cotidianas de la segregación, criado en un mundo en el que los miembros de su raza debían mantener la cabeza baja, obedecer y evitar los conflictos. Él proclamó su identidad con orgullo. Fue un deportista locuaz que exhibía su ego sin modestia: “¡Soy el más grande! Soy el rey del mundo”. Un activista más cercano al estilo desafiante de Malcolm X que al ecumenismo de Martin Luther King en la defensa de los derechos civiles. Un héroe deportivo que se convirtió a una religión extraña para la mayoría de sus conciudadanos. Influido por las enseñanzas del grupúsculo Nación del Islam, adoptó el nombre de Muhammad Ali y él mismo, descendiente de esclavos, eligió su propio nombre y religión. "No quiero ser lo que vosotros queréis que sea”, decía.
Su oposición a la guerra del Vietnam no fue sólo retórica: rechazó el reclutamiento obligatorio y fue sentenciado a cinco años de prisión. Eludió la cárcel pero perdió el derecho a boxear. “El vietcong  [los vietnamitas que luchaban contra Estados Unidos en la guerra] no me llama nigger”, dijo. Nigger es la palabra más peyorativa usada para designar a los estadounidenses de origen africano.
Medio Estados Unidos le detestaba; medio mundo le adoraba. “En los próximos meses no hay duda de que los hombres que gobiernan en Washington intentarán dañarte de la manera que puedan, pero estoy seguro de que sabes que has hablado en nombre de tu pueblo y de los oprimidos en todo el mundo, en valiente desafío del poder americano”, le escribió el filósofo Bertrand Russell. El Tribunal Supremo le dio la razón en 1971 como objetor de conciencia, y pudo regresar al cuadrilátero, donde participó y venció en dos combates extravagantes y legendarios: el Rugido de la selva en Zaire (actual República Democrática del Congo), en 1974 contra George Foreman; y, al año siguiente, en Manila (el combate conocido como Thrilla in Manila), contra Joe Frazier.
A principios de los ochenta se retiró y poco después los médicos le diagnosticaron el Parkinson. Viajó en misiones humanitarias a Líbano, a Cuba, a Afganistán, a Sudáfrica. Con los años, el polarizador se convirtió en un hombre de consenso, celebrado por blancos y negros, a derecha e izquierda. George W. Bush le condecoró.
“¿Quién podría haber predicho a finales de los años sesenta, cuando Muhammad Ali era vilipendiado por la prensa deportiva y por la mayoría de la América blanca como un racista negro, un agitador bocazas, que se convertiría en la elección obvia para encender la antorcha en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996, como un símbolo del entendimiento, la paz y el amor internacional?”, escribió en 1998 el escritor Budd Schulberg, autor de la novela de boxeo Más dura será la caída, que inspiró la película protagonizada por Humphrey Bogart.
Cuando iniciaba su carrera política, en su oficina electoral de Chicago, Obama tenía una fotografía de Muhammad Ali en un combate con Sonny Liston. “Muhammad Ali representaba algo más que boxeo. Tenía un sentido político, el sentido de un orgullo afroamericano que se afirma a sí mismo”, dijo hace unos años a este corresponsal David Remnick, autor de las que seguramente sean las mejores biografías de Ali y de Obama.
Como Obama, que creció en una familia blanca y asumió su identidad negra de adulto, Ali también buscó y encontró su identidad. “Cassius Clay no quería ser Cassius Clay. No quería ser un luchador obediente y tradicional de la era de la segregación", dijo Remnick. "Quería ser algo distinto. Eligió la Nación del Islam, eligió otro nombre, eligió unas ideas políticas que, para ser justos, él sólo entendía ligeramente”.
Ali, como Obama, fue una figura esencialmente americana: un icono negro en un país todavía enfermo de racismo, un hombre que creó su identidad, un hombre libre.

Algunas de sus frases…

A Ali se le conoce por el boxeo, pero también por frases como directos que quedaron para la historia. Sus rimas, sus pronósticos, sus dardos a rivales como Sonny Liston o George Foreman. Nadie habló tanto fuera del ring.
"Cuando se es tan grande como yo, es imposible ser modesto".
"Dirán que fui el mejor boxeador de toda la historia y tendrán que decir también que fui el más bonito de todos".
"Floto como una mariposa y pico como una abeja. Las manos no le pueden pegar a lo que los ojos no alcanzar a ver".
"George Foreman estuvo boxeando con su sombra. Y ganó la sombra".
"La única forma en que podrían pegarme, sería si yo estuviera en un sello postal".
"El hombre sin imaginación no posee alas".
"Fui el Elvis del boxeo, el Tarzán del boxeo, el Superman del boxeo, el gran mito del boxeo".
"Soy tan pero tan rápido, que anoche apagué la luz en la habitación de mi hotel... ¡Y llegué a la cama antes de que el cuarto se pusiera oscuro!".
"¿Y qué me hizo el Vietcong para que yo esté en guerra con él?".
"¿Y quién es ese Parkinson, a quien le ganó, en qué libro de records está?".
"Liston es un oso grande y feo".
"Las peleas se ganan sin testigos. Se ganan en el gimnasio, entrenando todos los días. Subir a combatir es lo más fácil del mundo".
"Nunca me gustó el entrenamiento, odié cada minuto de gimnasio, pero sabía que era la única manera de ser el mejor".
"Los campeones no se hacen en el gimnasio. Los campeones nacen con algo que llevan muy adentro: un deseo, un sueño, una ilusión".
"Soy el Más Grande porque lo dije mucho antes de serlo".
"Pueden gritarme, tirarme maníes, insultarme... ¡Lo importante es que paguen por verme".
"Joe Frazier fue un buen hombre. No podría haber hecho gran parte de lo que hice sin él, y el tampoco podría haberlo logrado sin mí".
"Este es el acontecimiento mas grande de la historia, incluyendo la llegada del Hombre a la Luna".(Antes de su primera pelea con Joe Frazier)
"Tengo un radar en mi cuerpo para evitar los golpes".
"Soy tan grande que hasta elijo los rounds en los que voy a ganar".
"El secreto para ser un gran campeón es que, ante todo, uno tiene que creérselo".
"¿Por qué me piden que vaya a la guerra a matar gente, cuando en Louisville los negros son tratados como perros?".
"La gente no soporta a los fanfarrones, pero siempre los escucha".
"Servir a los demás es el costo que se paga por tu estancia en la Tierra".
"Cuando tienes razón, nadie lo recuerda, pero cuando estás equivocado, entonces sí que nadie se lo olvida".
"El problema de Liston es que es muy feo para ser campeón mundial, un campeón del mundo tiene que ser bonito, como yo".
"Cuando me miro en el espejo veo que no tengo ni una sola marca, ni una cicatriz, eso prueba que he sido el mejor de todos".
"Un día salí al balcón junto al Papa y la gente se preguntaba quién era el señor de blanco que estaba al lado mío".
"Soy el campeón de la gente. Cualquiera puede acercarse a mi y saludarme sin pagar. No hay guardaespaldas a mi alrededor".
"No importa el dinero que perdí en el divorcio (fueron dos millones) porque soy Musulmán y me conformo con una comida diaria".
"Amo ver mi nombre y mi foto en las portadas de las revistas".
"Pensé que si lo repetía lo suficiente, la gente iba a terminar creyendo que yo, en realidad, era el más grande".
"Hay dos cosas difíciles de noquear: a un fantasma y a Muhammad Alí".
"A mis rivales siempre les preguntaba cuánto medía, así sabía cuanto tenía que retroceder cuando se cayeran".
"Soy rápido, soy hermoso. Soy el mejor".

El combate contra Foreman en Kinshasa (Zaire).



Algunas fotos…





















miércoles, 1 de junio de 2016

EL PIENZU DESDE EL FITO.



Día: 29-05-2016.

Lugar: Alto del Fito

Desnivel: +600 m.

Longitud: 12 km

Tiempo: 03h40 (ida 02h10 vuelta 01h30).

Comentario:
En este Domingo en el que habían pronosticado tormentas para la tarde, me daría por acercarme hasta el Alto del Fito (590 m), pequeño paso de montaña situado entre Colunga y Arriondas, para presenciar la carrera que iba a tener lugar hasta el Pico más alto de la Sierra del Sueve, el Pico Pienzu (1.161 m) desde la localidad de Arriondas.

Seguramente la mayor motivación del día, aparte de la ruta en sí, era ver como me iba a comportar después de la Media Maratón de la Reconquista celebrada el día anterior ya que habitualmente el día después de las carreras me lo suelo tomar como día de descanso.

Iba a subir hasta esta zona del Mirador del Fito por la vertiente de Colunga, descubriendo en la subida una pequeña explanada donde parecía haber buenas vistas de la costa, así que me desviaría unos metros de la carretera general para poder sacar la foto panorámica de la línea de la costa en esta zona de Asturias.


Llegaría al alto y antes de empezar con la ruta del día, me seguiría entreteniendo con la misma cámara que me había permitido sacar la panorámica anterior (como digo yo, la cámara “mala”, cámara que un día perdí en una ruta de montaña por un lugar que casi nadie pasaba y que al cabo de unos meses alguien encontraría tirada entre arbustos y que me llegaría a mis manos gracias a un restaurante y al señor que la encontró, pero esa ya es una historia larga…).

Algo de niebla por el interior de Asturias.


Echando la vista hacia la zona de Picos de Europa que se distingue mal por el estado del cielo en esos momentos.


Pasados unos minutos, el estado del cielo ya iba a mejorar y ya iba a ir utilizando mi otra cámara durante el resto de la ruta e iba a empezar a intentar sacar de nuevo la zona de Picos de Europa (al fondo de la imagen) y con el entorno del pueblo de Pancar en primera línea.


Tocaba caminar ya que eran las diez y quería ver algo de la carrera y sobretodo evitar la lluvia que “en teoría” vendría algunas horas después, así que rápidamente ya me iría al lugar de inicio de la excursión de este día.


La ruta es una de las clásicas en Asturias, pudiéndose hacer sin ningún tipo de problemas por “toda clase de público” y la verdad es pero que muy, muy vistosa en todas direcciones.

El sentido de la ruta era hacia el Oeste pero viendo en todo momento el mar y a lo lejos pueblos como el de Lastres.


Poco después de comenzar la ruta y vistazo hacia atrás, hacia la zona del Fito y de un área recreativa que construyeron cerca del alto y del que parte alguna ruta fácil que algún día tendré que quitar de la libreta de “las pendientes”.


El día estaba bastante bueno todavía para caminar y cuál sería mi sorpresa cuando descubrí que la ruta iba por un sendero que luego me enteraría por un chaval de los de la organización de la carrera, que habían construido hacía un tiempo para las bicicletas y que iba más bien por la cara norte en el tramo inicial de la ruta (anteriormente se iba por el centro de la loma y por el medio del bosque que estaba pegado a dicho sendero).


El sendero se caminaba muy cómodo y al poco rato ya iba aparecer a lo lejos la collada Beluenzu (928 m - pto rojo), collada previa a la propia subida directa al pico Pienzu (1.161 m).


Y hacia la costa, al fondo Lastres y algo más cercanas las playas de La Isla y de La Espasa.


La ruta como se puede ver transcurría por un sendero totalmente cómodo para caminar y la pradería parecía más una alfombra que una zona de montaña.


Salía a zona más abierta y ya con mejores vistas del Hayedo de la Biescona (drcha), zona por la que descendí, allá por los 80, en mi primera incursión de varios días en la montaña (¡Qué vieyu soy, por dios…).


El sendero me iba a obligar a descender hasta el final del tramo de este bosque situado cerca del Alto del Fito, dando entonces con un sendero que pasaba a la vertiente Sur de esta parte de la Sierra del Sueve.

Descendiendo.


Trío de imágenes de dicho sendero.








El sendero me iba a sacar entonces a una zona donde había algo de arboleda y un abrevadero para el ganado (echando la vista hacia atrás…).


Mas alfombra verde en la ruta de este día y ya muy cerca de la zona de la Collada de Bustacu.


Vista de la subida hasta la Collada Beluenzo desde la Collada Bustacu y en la que se veían a lo lejos algunos participantes en la carrera de este día y en la que se veía también la gran cruz que preside la cumbre del Pienzu (1.161 m).


A punto de llegar a la Collada Bustacu con la cabaña característica de dicha collada.




Vista hacia atrás del pequeño tramo de pista por el que había tenido que venir hasta alcanzar esta zona.


En este lugar me unía a la carrera y ya iban aparecer los diferentes banderines que habían utilizado en la carrera para señalar el itinerario a los participantes de la prueba.


Notaba que no iba todo lo fluido con el ritmo de caminata que en condiciones normales hubiera llevado, pero paso a paso fui ganando metros tranquilamente en busca de la collada.

Vista hacia atrás.




Muy cerca ya de la Collada Beluenzo.


En esta collada me desviaría unos metros para alcanzar una mejor vista del itinerario a seguir en el último tramo de subida hasta la cumbre, así como el grupo de la organización que estaba en el avituallamiento.


¡De por allá bajo vengo…!.


Iniciando la subida.


Echando la vista hacia la Collada.


Cogiendo altura.


A mitad de la subida de este último tramo iría subiendo y hablando con una chaval de la organización que ya estaba recogiendo los banderines que habían sido utilizado como señal del itinerario, siendo la charla mientras subía bastante amena con el chaval.

Llegando a la cruz tras 02h10 de tranquila caminata.


Sobre la cruz, decir que corona dicha cumbre una cruz de 16 metros y que fue colocada allí con la ayuda de numerosos vecinos de la zona del Sueve, en el año 1954, aunque ya en 1915 había sido construida una cruz de madera de siete metros que fue derribada por la climatología y que fue sustituida por otra cruz, también de madera, mayor y más alta y que igualmente fue destruida por un temporal, así que al final y tras todavía colocar algunas más que también serían derribadas, optaron por instalar la que actualmente se encuentre en la cima del Pienzu (1.161 m).

No tengo suerte con esta cumbre ya que siempre que la he subido (y van unas cuantas…), siempre he tenido que abandonar la misma con cierta celeridad porque el tiempo empeoraba o la niebla se metía.

Como es lógico, esta vez no iba a ser menos e iba a tener también que marchar sin poder entretenerme mucho a contemplar el paisaje.

La niebla metiéndose.


Vistas hacia la costa.


Algo más cerca la Playa de la Isla (izda) y la de la Espasa (drcha).


Cada vez iba más en aumento la nubosidad, así que en breve tocaría ir descendiendo.


Pero todavía sacaría una última parte de la parte Oeste de la Sierra del Sueve con el Pico Mirueñu(1.138 m), segunda cumbre en altitud de la sierra.


Empezaría a descender y cuando me quise dar cuenta ya estaba en la zona de la Collada y Majada de Bustacu, dando vista a la zona de todo el bosque de la Biescona.





La nubosidad iba claramente en aumento.


Ya en la pista, un par de últimos vistazos hacia la zona de la cima.





Un poco más adelante, vista hacia la costa y observando que la tormenta venía de camino.


Hacia atrás, valle de la Biescona.


Incrementaría el ritmo ya que las nubes iban en aumento y acoplándose entre ellas, llegando al coche una vez pasada hora y media desde mi marcha del pico.


Nada más llegar, empezaría fuertemente a llover, así que por los pelos y otra vez que me había librado de la tormenta.

Ruta clásica y con muy buenas vistas hacia la costa y hacia el interior y ruta que al final superaría sin ningún tipo de problemas para haber corrido el día anterior una Media Maratón, por lo que parece que poco a poco voy pillando algo de forma (cuestión de tiempo, como se suele decir...).


¡Hasta la próxima…!.