sábado, 8 de julio de 2017

RENOVANDO CARNET DEL SPORTING.



Día: 08-07-2017.

Lugar: El Molinón.


Comentario:
Mes de Julio y mes de renovación de los abonos para ver al Sporting la próxima temporada, temporada que como se sabe la disputará en la categoría de plata del fútbol español tras el desastre de la temporada pasada.
Desayunaria en el “Carling Goal”, como en algún año anterior y acto seguido ya iría a por la renovación del carnet (375 euros este año, ahorrando unos 100 euros con respecto al año anterior).

Imagen del nuevo carnet…


Ahora a ver lo que depara esta próxima temporada.

¡Puxa Sporting...!.

viernes, 7 de julio de 2017

SENDA COSTERA DE LOS MIRADORES (MUROS DEL NALÓN).



Día: 02-07-2017.

Desnivel: +200 m aprox.

Longitud y tiempo: 16,08 Km para 04h46:20.


Comentario:
Después de la tirada corredera que haría el día anterior en Gijón y con la subida al Pico El Sol, salvando un desnivel de 400 m para una distancia de casi 24 Km y en la que acabaría “un poco” machacado a nivel físico pero en la que me encontraría bastante bien, al día siguiente me apetecía hacer algo fácil en el tema montañero, así que mirando “la libreta de rutas pendientes” en mi cabeza, se me ocurriría acercarme hasta la zona de San Esteban de Pravia para conocer de una vez la frecuentada Ruta de los Miradores y que se dirigía hasta la Playa del Aguilar.

A eso de las 12h empezaría a caminar desde la zona de la piscina de la Ría de San Esteban y teniendo que subir  través de numerosos peldaños hasta la Ermita del Espíritu Santo.


En el inicio de la ruta se encontraba uno de los típicos paneles indicativos de muchas de las rutas por la geografía asturiana.


¡A hacer pierna!...


Un par de imágenes al poco de empezar la ruta, con una primera mostrando el Playón de Bayas y la Playa de los Quebrantos (ambos al otro lado de la ría) con el aparcamiento y el bar-chiringuito situado al lado de la piscina (a este lado de la ría) y con otra segunda imagen mostrando ya la piscina situada en la entrada a la Ría de San Esteban y al fondo San Juan de la Arena.




Poco a poco pillando altura y dejando al aparcamiento cada vez más abajo.


El muro de la ría (con casi 700 m de longitud) y muro en el que cada vez que me dejo caer por la zona no puedo evitar el recorrerlo.


Poco antes de llegar a la ermita estaba situado este mirador al Playón de Bayas y a la peligrosa Ría de San Esteban.


Tras unos centenares de metros y casi unos 100 de desnivel iba a llegar a la zona de la Ermita del Espíritu Santo.


El tramo de costa al Oeste que me tocaría recorrer.


Un par de imágenes de la ermita que poco a poco iba quedando atrás.




La subida había finalizado y ahora me tocaría recorrer un tramo llano que se internaba por una pequeña mancha boscosa.




Echando la vista hacia atrás en este tramo llano y muy cómodo de andar.


Poco después del mismo iba a llegar a un mirador, el Mirador de la Atalaya.


Vistas desde el mismo.


Tocaba entonces abandonar dicho enclave para descender unos pocos metros por el sendero que seguía en ese tramo pegado a la costa.


La senda ascendía unos pocos metros para meterse en otro tramo boscoso, senda que durante algunos tramos sería un sube-baja, sube y baja que se llevaría muy bien durante todo el recorrido hasta el descenso raudo y veloz hacia la Playa del Aguilar a través de incontables peldaños.


En algún claro se dejaba ver la costa.


Más zona boscosa.




Al llegar a un segundo mirador situado en la bajada a la Playa o Pedrero de Las Llanas me iba a desviar unos metros en dirección a los acantilados y en los que cerca de ellos había otro mirador natural hacia las dos direcciones Este y Oeste.

En este caso mirando hacia el Este.


Y en este otro, hacia el Oeste y con la Playa del Aguilar al fondo.




Retornaría hacia la ruta original para cerca ya de la Playa del Aguilar y por encima de su vecina Playa de Xilo, desviarme hacia otro mirador que me iba a ofrecer extraordinarias vistas de la Playa o casi mejor dicho pedrero de Las Llanas.




De nuevo a retornar a la ruta original y en mi regreso un par de vistas de esta Playa de Xilo.




Me tocaba entonces ya emprender el pronunciado descenso a través de incontables peldaños hasta la Playa del Aguilar, llevándome los mismos hasta la zona próxima de la Playa de Xilo.

Un par de imágenes en mi descenso.




Saliendo ya por la senda a la carretera general y ya muy cerca de la principal playa de la ruta de este día.




Todavía me daría tiempo a desviarme unos metros hacia la bajada al arenal de Xilo.


Llegaría ya a esta Playa del Aguilar, una de las mas frecuentadas en Asturias y que digamos que se compone a su vez de dos playas, la de Campofrío al Oeste (250 m de longitud) y la propia del Aguilar al Este (500 m de longitud).

Arenal de Campofrío.


La del Aguilar.


No tomaría nada en el chiringuito de la playa ya que había mucho barullo y hasta aquí me había llevado cerca de 02h30 desde el aparcamiento de San Esteban y a paso muy tranquilo y con incontables paradas.

Tocaba ahora volver sobre mis pasos así que eso haría a ritmo continuo y salvando inicialmente el ascenso que me iba a sacar de esta zona del Aguilar.

Llegaría entonces a la zona de la Ermita del Espíritu Santo, iniciando entonces el descenso por la carretera hasta la localidad de San Esteban de Pravia y con vistas desde las alturas del Playón de Bayas y Playa de los Quebrantos y por otra parte de la Ría de San Esteban.




Guapa imagen del pueblo de San Esteban de Pravia.


En San Esteban de Pravia pararía a tomarme una cerveza y unas bravas en un bar que tenía localizado de alguna anterior incursión mía por la zona.

De San Esteban ya me iría hasta la zona del muro de la Ría, apreciando en mi itinerario algunos restos de lo que algún día fue un importante puerto industrial.




Llegaría al muro para recorrerlo en toda su totalidad y encontrándome en el camino con alguna muestra de homenaje a todos los que dejaron su vida en el mar.




Tras llegar al faro ya volvería por todo lo alto del muro hacia el coche, llegando entonces al chiringuito y en donde pararía a tomar un café con hielo y bayles, para acto seguido ya pillar el coche y para casa.



Al final, buena ruta de xxxx que me prestaría conocer aunque sí que es verdad que era muy liviana e ideal para recuperarme del esfuerzo del día anterior.

VACACIONES 2017… MONASTERIO DE PIEDRA Y ZARAGOZA… 7º Día (VUELTA A CASA).



Fecha: 25-06-2017.

Comentario:
Poco que contar en este día que amanecería con mucha nubosidad e incluso con lluvia y en la que nos levantaríamos en torno a las 08h30 con la intención de recoger el petate y de abandonar el hotel para que Adela pillara el tren “odisea” hasta Valencia y que salía en torno a las 11h.

Desayunaríamos en la Estación de “Las Delicias” y tras la despedida ya pillaría el coche que estaba aparcado muy cerca del hotel y para poner rumbo para casa y con un itinerario que me iba a llevar de nuevo por tierras castellano-leonesas.

Se me haría un poco largo el viaje de vuelta, parando a repostar en una primera vez y en otra por segunda vez ya en Villamanín para comer algo en “El Ezequiel” (entrecot con patatas).

El resto poco que contar, llegando a casa un poco cansado del viaje y de conducir durante esos días.

En resumen, unas vacaciones excepcionales y que nos daría a los dos la oportunidad de conocer el Monasterio de Piedra y sus cascadas, el Monasterio de Veruela, El Parque Natural del Moncayo y también “muchas piedras” a lo largo de algunos de los pueblos de la provincia de Zaragoza.


VACACIONES 2017… MONASTERIO DE PIEDRA Y ZARAGOZA… 6º Día (ZARAGOZA).



Fecha: 24-06-2017.

Lugares visitados en este post: Zaragoza.


Comentario:
No madrugaríamos mucho en este día ya que nuestra intención era de quedarnos durante toda la jornada en la capital maña, así que el plan del día que teníamos pensado era de dar una vuelta por la mañana en Zaragoza, regresar al hotel después y de nuevo por la tarde regresar a la zona de tapas de la ciudad para pinchar algo antes de volver de nuevo al hotel, todo esto en bus claro está, que patear ya habíamos pateado bastante durante todos los días anteriores.

Cerca del mediodía tomaríamos el bus que nos acercaría al centro monumental de la ciudad, pasándonos una parada de más sobre la que hubiéramos tenido que posarnos, pero gracias a este error involuntario iba (en mi caso) a descubrir una iglesia que no conocía y que me había quedado pendiente sin saberlo de las dos visitas anteriores a la ciudad, la Iglesia de Santo Tomás de Aquino, construida entre los años 1736 y 1740.

Imagen del interior de la misma.


Continuamos después de esta visita rumbo a la Plaza del Pilar, pasando por el Mercado Central de la ciudad, el cual sí que me decepcionaría bastante comparado con el visto por ejplo en Valencia o incluso el de mi ciudad, Oviedo.


Tras entrar por un extremo y salir por el otro del mercado ya nos íbamos casi a encontrar con los preámbulos de la plaza más espectacular de toda la ciudad, la del Pilar y en donde estaba ubicada su famosa Basílica del Pilar.

Pero antes de entrar en dicha plaza, otra iglesia nos iba a salir al paso, el templo barroco de San Juan de los Panetes (año 1725).


Junto a la misma, el torreón en donde estaba situada la oficina de turismo de Zaragoza, el Torreón de la Zuda, siendo su forma actual de mediados del siglo XVI.


Paso a paso ya nos íbamos a encontrar con la Basílica del Pilar, a la que entramos por una de sus puertas ya que había alguna que estaba acotada a los invitados de diversas celebraciones litúrgicas que se estaban produciendo en esos momentos en la basílica, así que el “turisteo” era desviado a uno de los extremo de dicha basílica.

Algo de información sobre la Basílica del Pilar.


¡Por esa puerta NOOOOO, por la siguiente…!.


Entraríamos en la visita estrella de la ciudad, la cual estaba abierta al público una pequeña parte de la misma, así que nos encontraríamos con una buena muchedumbre que estaba admirando en esos momentos la basílica por dentro y a la que nos unimos sin dudarlo.

En mi caso era la segunda visita a este templo barroco y como la primera vez, en nada me decepcionaría mi incursión en el templo.

Imagen hacia atrás de la basílica y de la puerta por la que entrábamos los turistas a visitarla.


La visita continuaba en dirección al otro extremo de la plaza para ver los exteriores de la Catedral de Valencia, encontrándonos en el camino con el ayuntamiento de la ciudad.


Dejando atrás el ayuntamiento y la basílica.


La Catedral de Zaragoza, lugar que no visitaríamos.


Nos entretuvimos un rato buscando algunas tiendas para comprar las típicas “pijadas” de recuerdo, recuerdos que compramos pese a que Zaragoza ha sido uno de los lugares que menos recuerdos que comprar se puede decir que me he encontrado en todos los viajes de estos años.

Después de las tiendas ya nos iríamos a por la zona conocida como “El Tubo”, zona o una de las zonas de tapeo de la ciudad y en la que encontramos gran ambiente dadas las horas que eran (pasadas las 14h).

Nos sentaríamos a tomar y comer algo y después ya nos iríamos en busca del bus de regreso que nos llevara de nuevo al hotel.

En el hotel descansaríamos unas horas hasta que de nuevo, vuelta a la calle para irnos a tomar algo a la terraza “Terraluna” (tercera vez en estos días”.


Acto seguido pillaríamos el bus de vuelta a la zona de la mañana del “Tubo” y en donde había localizado por internet un bar típico similar a uno de Logroño que solo tenían exclusivamente pinchos de champiñones, por lo que entramos en dicho local llamado “El Champi” (muy recomendable), local que se veía que era muy frecuentado por los habitantes de Zaragoza y local en donde había un gran ambiente reinante.


En este local nos ofrecerían con el ticket un descuento en otro local muy cercano (dedicado a pizzas pequeñas) a este primero pero con el que nos “estafarían” con el descuento en cuestión, así que como tampoco teníamos muchas ganas de jaleos por dos o tres euros pasamos de discutir y abandonamos el lugar rápidamente.

Como era pronto, salimos al paseo del Río Ebro, regresando en otra buena caminata hacia el hotel para pasar ya la última noche de vacaciones de la semana…

¡Una penita, pena…!.