(2ª Parte)… TRESVISO Y
DESCENSO HASTA URDÓN.
Día: 21-05-2016.
Lugar: Urdón,
desfiladero de La Hermida
(Cantabria).
Longitud total de la
ruta: 11,6 Km
(5,8 de subida).
Tiempo total de la
ruta: 04h45 (Ida 02h30 – Vuelta 02h15).
Desnivel:
+825 m .
Comentario:
Viene de…
Pues tras llegar a esta
zona situada unos centenares de metros antes del pueblo y en donde estaba
ubicada la mesa con el panel informativo de la ruta, ya pude divisar enfrente
el famoso pueblo cántabro de Tresviso, pueblo de montaña situado a unos 910 m de altitud y con una
población censada en el 2014 de 69 habitantes.
Me fui acercando hasta
el pueblo con el objetivo de ir a tomar una cerveza al bar y de paso tomar
algunas fotos de dicho enclave montañero.
Entrando en el pueblo.
Y el bar con su
corredor en el que está situado el restaurante y en donde tengo entendido que
se come bastante bien, así que ya tengo un motivo para volver al pueblo
cualquier día de estos.
Aparte de las casas de
piedra del pueblo, me iba a encontrar como era lógico, con la iglesia parroquial
del pueblo que fue construida sobre la antigua Ermita de S. Pedro del siglo
XVIII, siendo la iglesia actual del año 1904.
Varias imágenes de
dicha iglesia.
Primer plano del bar y
en donde se encontraba buen número de montañeros tomando y comiendo algo.
¡A conocer el bar del
pueblo…!.
Llevaba 02h30 de ruta
cuando entré en el bar para pedir la cerveza y ver cómo había gente comiendo en
las mesas situadas en el corredor.
Por un momento estuve
tentado a sentarme en una de ellas pero dado la tarde de lluvia y tormentosa
que auguraban, pasé de dicha intención y me conformé simplemente con sentarme
afuera en la terraza mientras me tomaba mi “bebida isotónica”.
Estuve unos quince
minutos en dicha terraza y ya me dispuse para ir regresando hacia el coche en
Urdón, pero antes de salir del pueblo todavía me iba a dar tiempo de sacar un
par de últimas fotos.
En esos momentos no
llovía pero el cielo estaba en esos momentos con un aspecto totalmente de dejar
caer un buen chaparrón en cualquier momento.
Una pena de esto que
digo porque si no me hubiera quedado a comer en dicho bar, ya que no lo conozco
desde el aspecto gastronómico.
Así que fui descendiendo
por las calles del pueblo hasta dar de nuevo con el panel indicativo del
descenso que ahora me iba a tocar realizar.
Me despedí de dicho
lugar echando un último vistazo al estado del cielo, el cual había empeorado
muy mucho desde mi último vistazo al mismo.
Dicho y hecho, fue
caminar unos 200 m y antes de empezar a bajar a lo que fueron en su día los
Invernales de Pridas, comenzaría a llover.
La lluvia parecía
querer ir en aumento, por lo que me vi obligado a ponerme el chubasquero.
En dichos Invernales de
Pridas y echando la vista hacia atrás, lo que se veía a lo lejos no era
precisamente nubosidad, sino cortinas de agua procedentes de las nubes de
tormenta.
Y hacia adelante el
aspecto que ofrecían las montañas y el cielo no daba lugar al optimismo.
¡Qué viene, qué viene…!.
Durante este trayecto
iba a incrementar el ritmo de la marcha y cuando me di cuenta ya estaba
transitado por el Balcón de Pilatos y observando todavía todo el tramo que
tenía que descender hasta llegar a una zona algo más protegida que por la que
estaba transitando en esos momentos.
Tenía dentro de lo que
cabe algo de suerte ya que el grueso de la cortina de agua se estaba alejando
hacia las montañas que tenía enfrente.
Pero tampoco podía
cantar victoria ya que mirando para arriba esto era lo que veía en esos
momentos.
Pero la victoria me iba
a llegar enseguida ya que en la primera revuelta del descenso resulta que paró de llover
y lo mejor de todo era que parecía que ya me iba a respetar el resto de la
ruta, por lo que opté por quitarme el chubasquero y seguir descendiendo con la
camiseta de manga larga ya que la temperatura era bastante buena para caminar.
Afrontando las primeras
revueltas de la pista y al fondo el cañón del Río Urdón.
El Río Urdón.
Y un primer plano del
trayecto final de subida al Pico Cuetodave (836 m).
Un par de imágenes
sacadas hacia delante durante el descenso.
Y el cielo por detrás
parecía querer abrirse.
El tramo abierto de
pista minera acabaría para afrontar entonces la bajada por la Canal Cerrosa y poco después salir al puente que había dado lugar al inicio de la verdadera subida a Tresviso.
Imagen en el descenso
de dicho puente.
De dicho puente al
final de la ruta ya eran apenas diez minutos lo que tendría que caminar hasta
el coche, así que aproveché para sacar una foto del puente más cercano a la
central hidroeléctrica y otra imagen de “despedida” del Río Urdón.
Al final y tras 02h15
de descenso llegaría al coche y en esos momentos la lluvia empezaba de nuevo
aparecer, así que por lo que pude ver, libraría por los pelos de caminar bajo
la misma.
Una idea...que tal si una parte la haces andando (la bajada) y la subida la haces corriendo??? suave si quieres pero corriendo, eso si que te iba a poner en forma, pruebalo y tendras opciones de ganarme en La Robla, que te veo muy comodon, con paseitos y ya esta...bonitos paisajes...eso si.
ResponderEliminarUn abrazo.
Rafa...Sería una buena opción esa que me dices para realizar la ruta, así que la tendré en mente para la próxima vez que me acerque por la zona y en cuanto al tema de La Robla, sí que es verdad que estoy muy confiado y seguro de mis posibilidades,jaja,,,pero acuérdate que la presión está en tu mochila,jeje y no creo que puedas soportar la misma...
EliminarPor lo menos, podrás decir que lo intentaste y que ya triunfaste por ello,jejej..
Un abrazo y cuídate con la alimentación porque lo que es este menda, de momento no se priva de nada a la espera de semanas venideras...
Pd..¡Ye que veo una ruta y una CANTINA y me vuelvo loco...A este menda el mundo le ha hecho así...!