viernes, 11 de agosto de 2017

ESCAPADA A VALDEÓN Y LA LIÉBANA… 2º DÍA (CAÍN Y RUTA DEL CARES).



Fecha: 26-07-2017.


Comentario:
El día comenzaba y tras levantarnos y bajar al comedor y ver lo que el hotel nos ofrecía como desayuno, decidimos renunciar al mismo en dicho lugar y poner rumbo a la cercana capital del municipio, Posada de Valdeón para dar una pequeña vuelta por el pueblo y de paso tomarnos un café por la zona.

Algunas fotos que tomé en dicho paseo matutino por Posada de Valdeón.










El lugar donde íbamos a desayunar en este día y al siguiente, el Hotel “Cumbres de Valdeón”, el cual siempre me ha llamado mucho la atención para pasar unos días en la zona.


Tras el desayuno ya nos iríamos por carretera hacia Caín, pero antes de llegar a este pueblo pararíamos en algunos lugares que nos quedaban de paso como por ejplo el conocido mirador de la zona, el Mirador del Tombo.




Tras el mirador, el descenso hacia Caín proseguía y tras un par de  km aproximadamente iba a detener el coche para acercarnos a la Ermita de la Corona, lugar donde los ocho pueblos del Valle de Valdeón festejan a su patrona, la Virgen de la Corona que descansa en la ermita del mismo nombre.
Según la leyenda fue en esta ermita donde se coronó a Don Pelayo rey de los astures, comenzando entonces la Reconquista.

Algunas imágenes del pequeño paseo que nos daríamos hasta el entorno de la ermita, así como de la misma.








Regresamos al coche y a pocos metros se encontraba situado el aparcamiento del Chorco de los Lobos, así que para allá nos dirigimos en una breve visita en la que yo me erigí como guía profesional a la hora de dar las explicaciones pertinentes de dicho entorno.

Un par de imágenes en este Chorco de los Lobos.




Continuamos tras esta visita hasta el pueblo de Caín para seguidamente iniciar el tramo de la Ruta del Cares que en este día tenía pensado (hasta la mitad aprox en el trayecto hasta Poncebos).

Imagen clásica de Caín.


Tenía bastante respeto a la ruta en este día porque para Adela era la primera vez que se iba a meter por terrenos con caídas, así que durante todo el trayecto fuimos a paso muy tranquilo y en mi caso bastante pendiente de ella.

Como le había comentado en ocasiones, cada vez que hacía la ruta me da la impresión de que es mucho más peligrosa de lo que la gente cree y un descuido al observar el paisaje, un tropezón o incluso un empujón “involuntario” de alguien puede hacer que se uno se vaya para abajo en menos que canta un gallo y esta vez no iban a ser menos en cuanto a mis impresiones sobre la misma.

Algunas imágenes tomadas durante la ruta, ruta que hicimos hasta pasado unos centenares de metros el desvío hacia la Canal de Culimebro.








Por suerte no habría incidencia negativa alguna (a excepción de la anécdota del “puñetero” francés que en mi caso me pegaría un buen susto al querer recuperar el susodicho una gorra que se le había caído) y Adela se portaría muy bien durante la ruta de este día y a la vez disfrutaría bastante las vistas que nos ofrecería la misma.

Y algunos vídeos.
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Llegamos de nuevo a Caín y dadas la hora que eran, en torno a las 15h aprox, decidimos sentarnos en una terraza para ver si podíamos comer algo, concretamente en la terraza del restaurante “La Posada del Montañero”.

Para alguien que yo sé, este día era un día especial...
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Tras la comida disfrutona que tuvimos, nos fuimos a dar un paseo por las calles del pueblo y sin haberlo pretendido inicialmente en mi caso, nos iríamos poco a poco encaminando por la pista que en fuerte pendiente, en su mayor parte, ascendía hasta el barrio superior de Caín, llamado Caín de Arriba.

Con numerosas paradas para recuperar aliento logramos alcanzar esta parte del pueblo para seguidamente sentarnos junto a la fuente del mismo y estar allí un buen rato hablando y paliando la sed que dado el calor que hacía sí que es verdad que en mi caso notaría acentuada en mi cuerpo.

Un par de imágenes de este momento del día.




Vídeo de Caín de Arriba.
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Reanudamos entonces la marcha para iniciar el descenso que nos llevaría de nuevo hasta Caín de Abajo para seguir con el paseo por el pueblo y de paso hacer algo de tiempo hasta que llegara la hora de la cena.

El pueblo a esas horas ya estaba casi totalmente despejado de turistas por lo que era todo un placer estar por el mismo, desprendiéndose la tranquilidad en sus calles que tanto habíamos comentado en ocasiones.

Para cenar decidimos irnos a comprar un par de bocatas y una caja de dulces a uno de los “supermercados” del pueblo y acto seguido ya nos sentaríamos en uno de los prados a ingerir los mismos.

El día ponía fin en la población de Caín, así que pillamos el coche y pusimos rumbo a Posada de Valdeón donde paramos para ver si tomábamos algo, notándose ambiente en dicho lugar y aprovechando en mi caso para sacar la última foto del día, en este caso de la iglesia del pueblo.


Finalmente no nos apetecería tomar, así que ya nos dirigiríamos con el coche hasta Soto de Valdeón para pasar la última noche en tierras de Valdeón.


Al día siguiente tocaría abandonar el valle y poner rumbo a la Liébana y concretamente a Espinama, lugar donde había reservado habitación para una noche, pero eso ya queda para el siguiente post…

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